Lecciones de economía a un profano que busca caminos de futuro para las personas y el planeta

Leyendo a Juan Francisco Jimeno: Crecimiento y empleo

Vaya por delante que la macroeconomía me cuesta. Me cuesta hacer esfuerzos mentales para buscar la lógica económica que explica la situación en la que estamos y apuntar las sendas de lo que sería un desarrollo racional. Y me cuesta porque me cuesta menos pensar que este país podría ir mejor si se persiguiera la corrupción como debiera, si no se hubieran regalado más de 40.000 millones de Euros a los bancos, si no nos obligaran a pagar 1.300 millones a ACS en la factura eléctrica por su incompetencia; y tantas otras cosas…

Pero en fin, hay que imaginar que algún día se instaurará una democracia de cierta calidad y estas cosas no pasarán, y que habrá que trabajar bien, codo a codo con los economistas, para construir un futuro próspero para las personas y el planeta.

La semana pasada vi casualmente —a través de un tweet— que durante el 2016 se había publicado el libro “Crecimiento y empleo” de Juan Francisco Jimeno. El título despertó mi curiosidad porqué en el ámbito de la economía verde —como estrategia de desarrollo— obviamente se confía en la capacidad de reactivar la actividad económica; y quería conocer cómo debería ser esa activación para no caer en la clásica óptica desarrollista de crecimiento sin más.  Ahí topé con esta lectura económica.

El libro, más allá de dar explicaciones interesantes a esto anterior incluye otras muchas cuestiones. Algunas de ellas han sido interesantísimas lecciones para mí, que no entiendo de economía. No niego que en algún caso las he leído con escepticismo y, en otros, mantengo todavía mis dudas y recelos, seguramente por ignorancia.

Aumento del PIB no tiene por qué implicar aumento en el empleo

Una de las claves que descifra el autor del libro es que no existe una relación directamente proporcional entre crecimiento del PIB y el incremento del empleo. Para mí no es novedad que el PIB no se considere un indicador para medir el desarrollo social ni ambiental, pero está muy bien ver como los economistas ahondan en las cifras para demostrar que, además, ni tan sólo bajo la lógica económica un aumento del PIB va a ir necesariamente acompañado de un aumento en la ocupación, con independencia de su calidad. Además pone de relieve como con los años los incrementos de PIB (y se refiere a países de la OCDE) cada vez son menores, cosa que tratará posteriormente apelando a lo que un antiguo economista denominó ‘estancamiento secular’.

Resulta que esta asociación: crecimiento de PIB-crecimiento de empleo, formaba parte del imaginario de economistas, decisores públicos y prensa.  De hecho, había un economista que se llamaba Okun que propuso una de estas leyes que se bautizan con su nombre: la “ley de Okun, y que consistía en la siguiente proporción: si el PIB aumenta un 3%, el paro disminuye un 1%. Una regla que el libro desmonta.

JF Jimeno expone ejemplos del año 2015 de países europeos que demuestran esta disociación. Por ejemplo, el caso de Italia donde creció ligeramente el PIB y se generó más empleo que Alemania y Francia, que incrementaron su PIB el doble. El motivo es que hay una relación multifactorial, sobre todo en relación a cómo evoluciona la población activa, de si la situación es de recesión o recuperación y del origen del incremento del PIB.

Sin embargo, sí apunta las relaciones en que la tasa de paro disminuirá:

  • Si no aumentan las horas trabajadas por trabajador
  • Si se reduce la productividad
  • Si disminuye la población activa

 

Rompiendo algún tópico, aunque me reservo la opinión hasta saber más

Otro elemento que expone es que no cree que sea aplicable aquello de “trabajar menos para trabajar todas” o que avanzar la jubilación favorezca en incremento de empleo a los más jóvenes. Estas conclusiones las engloba en lo que denomina “falacia de la cantidad fija de trabajo”, y que relata destruyendo el mito que el incremento de comercio exterior, la deslocalización o las nuevas tecnologías destruyan empleo. En este punto es donde comparto menos los argumentos. Ofrece hipótesis sobre lo que impactaría en los costes laborales el hecho de trabajar menos horas, apunta datos que muestran que el incremento de parcialidad en los contratos no reduce el paro, desarrolla ejemplos… pero no me convence. Seguramente debo hacer una lectura más detallada.

 

La productividad

El tema de la productividad es curioso, me han sorprendido los datos que ponen de relieve que España lideró el incremento de productividad por hora trabajada durante la crisis (2007-2013). El motivo que expone el autor es que la destrucción de puestos de empleo se concentró en los puestos de trabajo de menor productividad.

Y en este punto nace uno de los argumentos que posteriormente apuntará como claves, y que el autor reclama en numerosas ocasiones: debería haber más posibilidades de adaptar/reducir los tiempos de trabajo según las necesidades justificadas de las empresas. De esta forma se evitarían despidos. Pone el caso de como en Alemania, en la época de crisis, no se incrementó tanto el paro debido a esta flexibilidad.

Esta falta de flexibilidad en la negociación de las dedicaciones la atribuye por una parte a unas bases de negociación colectiva hechas a medida de grandes empresas, y poco representativas del conjunto de los trabajadores/ras; y por otra parte argumenta que esta situación es la que está llevando al uso desmesurado de la contratación temporal. Como veremos estos dos temas son nucleares en su discurso.

El autor singulariza que esta pérdida de empleos durante la crisis se centró en los jóvenes, y que el hecho tener una formación elevada no ayudó al mantenimiento de un empleo. Ejemplo claro de repercutir las pertubaciones económicas en los más débiles y claro síntoma de baja productividad.

Apunta que hay que observar la productividad para planificar el margen de creación de empleo de las diferentes políticas. En este sentido se contraponen una visión acorto plazo: que propugna que incrementar la productividad puede tener consecuencias en la reducción de empleo; y otra a largo plazo donde la productividad es una variable inexcusable para la mejora del nivel de vida, la mejora de los salarios y la reducción de sus diferencias.

 

Diagnostica que en España la productividad está “tocada” por diversos factores, entre muchos otros menciona: poco énfasis en diseñar un marco institucional que favorezca la productividad del mercado de trabajo y el mercado de productos; un sector productivo basado en sectores poco enfocados a la economía del conocimiento; una brecha tecnológica importante, una configuración empresarial de micropimes que dificultan la creación de economías de escala; y una escasez en políticas de I+D y de innovación. En este último tema es interesante la reflexión de que el al fin y al cabo muchas de las intervenciones en I+D van a remunerar actuaciones que igualmente se habrían realizado, y simplemente son una forma de disfrazar de innovación actuaciones que genuinamente son estrategias empresariales.

Me ha gustado mucho que el autor se refiera a la subocupación (y no a la sobreformación, como hacen otros) y lo define como un fenómeno habitual entre los universitarios, atribuible al sistema educativo y a una regulación laboral que favorece la inestabilidad laboral  y dificulta la experiencia laboral en los puestos para los que se ha estudiado. Se debería ofrecer un buen abanico de propuestas de transición al mercado laboral para jóvenes recién licenciados.

En este punto significa que los sistemas de educación y de formación profesional son poco eficaces. Y reproduce conclusiones del informe PISA 2012, como por ejemplo:

  • Aunque aumenta el gasto en educación no necesariamente mejoran los resultados
  • Graves diferencies de resultados en alumnos según su nivel socioeconómico, género y el hecho que sean repetidores.
  • Poca autonomía de los centros para definir su oferta formativa
  • Poca tutorización y formación continuada de los/las formadores/as

También reclama la necesidad de mejoras profundas en las políticas activas (PAO), sobretodo apela a la vinculación con las pasivas y a la necesaria evaluación de estas políticas.

Muy interesante la mención sobre que los programas de formación no pueden pretender suplir las competencias básicas que debieran venir dadas del sistema educativo.  Esta reflexión coincide con la importancia y necesidad de impulsar medidas de mejora de competencias básicas, especialmente en jóvenes expulsados del sistema educativo y de los adultos. También se menciona la cuestión de poner en valor la FPO de cara a mejorar las condiciones de contratación. Todo esto lo he oído varias veces, y ya no lo apunto, ahora lo subrayo.

Todos estos análisis provienen de las reflexiones sobre la productividad y de cómo mejorarla. Rebla este apartado mencionando que simplemente una buena evaluación de las PAO permitiría asignar recursos de forma más eficiente e incrementar la productividad; y que las medidas deben contemplar el largo plazo. Incrementar gasto en PAO no va a mejorar los resultados sobre la empleabilidad si no hay garantías de calidad ni evaluación que permita priorizar y reorientar. Se agradecen estas observaciones, consuela saber que vamos bien si los servicios públicos de empleo no se pretende que sean meras repartidoras de dinero.

 

Aspectos clave: revisar la negociación colectiva y erradicar la contratación temporal

De hecho, el libro se cierra con un capítulo muy crítico con la regulación laboral y la forma de ejecutar las políticas de empleo. Sus reclamaciones de mejora en la regulación del mercado de trabajo son claras:

Por una parte argumenta que la contratación temporal es uno de los grandes males de nuestro mercado de trabajo. En este sentido expone que la falta de flexibilidad en las dedicaciones laborales obliga a que se opte por esta fórmula de contratación, como alternativa a la contratación indefinida, y eso supone una elevadísima rotación laboral y una falta de adaptación al potencial de producción real que permiten las TIC (tal como se afirmaba en informes citados en el libro). Un aspecto que recalca como clave (y que estos días ha salido a la palestra de voz de la Ministra) es que no hay control judicial ni de inspección de trabajo sobre los supuestos y condiciones que deben darse para motivar la contratación temporal; lo que los lleva a una situación de desregulación y descontrol.

Desde la otra perspectiva se queja que la extinción de los contratos indefinidos está demasiado penalizada y que esto favorece una apuesta rotunda por la temporalidad. Concretamente reclama que los despidos por causas económicas sean mucho más objetivables y bajo un control administrativo, de forma que no queden en manos de una discrecionalidad judicial que al autor demuestra que en muchos casos es desfavorable a les empresas, y haga que éstas tengan menos reticencias a la contratación indefinida. Queda claro que España lidera el uso de la contratación temporal a nivel europeo y en buena parte de los países de la OCDE. Esta dualidad contractual insiste que es económicamente ineficiente y socialmente injusta.

Por otra parte, destaca otra deficiencia del mercado de trabajo como es una negociación colectiva poco representativa de la realidad empresarial. Argumenta que en muchos casos, ante dificultades económicas, las empresas deberían poder crear planes de ajuste que evitasen los despidos mediante flexibilizaciones internas, pero es imposible porque por una parte son de aplicación convenios de ámbito superior y por otra parte han hecho un uso desmedido de la contratación temporal que incentiva la expulsión de estos trabajadores/as. Incluso comenta que esta aplicación de convenios diseñados por empresas de mayor tamaño es, en cierta forma, una competencia desleal a las pequeñas.

En esta reflexión destaca que sólo un 20% de trabajadores tienen afiliación sindical y que un 75% de los trabajadores/as están bajo convenios de ámbito superior. En este margen de flexibilidad incluye los salarios y expone que mientras se pone énfasis en la regulación salarial no se han ofrecido propuestas de medidas de flexibilidad microeconómica de salarios, que seguramente era más requerido.

En definitiva plantea dos grandes dualidades: contratos indefinidos versus contratos temporales y empresas con capacidad de negociación versus empresas sometidas a convenios de ámbito superior. Y esta dualidad explica:

  • la volatilidad del empleo en España, donde el mercado de trabajo responda con mucha intensidad al PIB (que no en términos generales, como hemos visto);
  • que los primeros ajustes de las empresas sea expulsar a los trabajadores temporales
  • que la productividad sea baja, debido puestos de trabajo inestables y de corta duración

Interesantes son también algunas recetas que propone para gestionar fondos europeos:

  • Deben ser políticas complementarias a actuaciones propias
  • Deben ser acordes a objetivos de la estrategia europea
  • Las ayudas deben llegar directamente a los/as ciudadanos/as, y eliminar intermediarios (en este punto menciona la experiencia de lo que denomina “la mochila austríaca”, y que dedicaré a leer para algún nuevo post).

También apunta globalmente a medidas europeas: contrato europeo para la igualdad de oportunidades,  programa europeo de prestaciones por desempleo y reformas del sistema de pensiones.

 

Digitalización y robotización

Sobre la digitalización y robotización de la economía plantea la opinión, argumentada anteriormente bajo la “falacia de la cantidad fija de trabajo”, que no destruye empleo ni genera paro, aunque sí reconoce que se está dando un cambio sustancial en la naturaleza y habilidades asociadas a los empleos, que afecta especialmente a las cualificaciones intermedias.

En este sentido también pronostica que la robotización y la inteligencia artificial acentuarán en gran medida las desigualdades, ya que este proceso está concentrando y polarizando todavía más la riqueza. Y apunta interesantes alternativas, como que se prevean transferencias de capital desde estos sectores hacia los trabajadores/as que se vean desplazados, o que se democratice el acceso a estas tecnologías y sus beneficios.

Como otros autores apela a que la situación actual (por deducciones demográficas y económicas) podría ser de estancamiento secular, sobre todo si las innovaciones tecnológicas polarizan más el mercado de trabajo y no hacen incrementar los salarios.

 

Lectura y reflexiones al entorno del informe europeo anual sobre empleo y desarrollo social de 2017

La lectura del informe europeo sobre el Empleo y Desarrollos Sociales en Europa 2017 (Employment and Social Developments in Europe, 2017) atisba un horizonte de optimismo a raíz del resultado de algunos de los indicadores de empleo de los últimos 3 años; aunque todavía destila preocupación por aspectos críticos como los niveles de pobreza, la situación de la infancia, la desigualdad, la precariedad del empleo, la competitividad, o los bajos niveles de inversión.  Este año muestra y relata una preocupación especial por la sostenibilidad del modelo de empleo y pensiones desde una perspectiva generacional.

Aunque la lectura general es positiva, es destacable que cuando se expresa puntualmente este optimismo siempre se recurre a la cautela de que hay excepciones en algunos países; una salvaguarda al optimismo que cabe apuntar que en la mayoría de los casos suele hacer referencia a la situación de España.

Bajo nivel de inversiones, pendientes todavía de una seria apuesta por planes de inversión en economía verde.

El informe describe que hay un aspecto que no está resuelto globalmente y que afecta negativamente al empleo y a la actividad económica: el bajo nivel de inversiones. Los indicadores de inversión no han recuperado todavía una senda suficiente y positiva, y describe que este aspecto es un aspecto crucial para la creación de empleo.

Desde la visión de transición a una economía verde todavía puede seguir viéndose esta debilidad pendiente como una oportunidad para favorecer las inversiones en pro de un nuevo modelo de desarrollo, en la línea de lo que estos últimos años se ha bautizado como en Green New Deal. Si los más de 10.000 millones de Euros del plan Zapatero del año 2009 se hubieran destinado a planes de inversión para la transición ecológica en alguno de los grandes yacimientos de empleo verde (gestión forestal, movilidad, eficiencia energética, agricultura ecológica de proximidad…) seguramente se hubiera generado nuevos efectos tractores de la actividad económica y la creación de empleo mucho mayores que lo que ha permito disponer de más y mejores vías públicas o proyectos de equipamientos dispersos sin evaluación de resultados.

En otros artículos de este blog se analizan las oportunidades de recaudación que ofrece la fiscalidad ambiental. Pues bien, la destinación de estos fondos para planes de inversión de economía verde iría claramente en la línea de favorecer la creación de empleo. Si esperamos a que resucite la especulación inmobiliaria para incrementar la inversión le estaríamos haciendo, de nuevo, un flaco favor a la sociedad. Y alerta, porque en el horizonte urbano del Área Metropolitana de Barcelona ya se empiezan a ver de nuevo las grúas.

 Los niveles de empleo mejoran, pero hay que acompañarlos de una lectura crítica

Un indicador que sí parece experimentar una remontada es la tasa de ocupación, que en España se sitúa en un 64% en 2017 (viniendo del 58,6% en 2013). Parte de la explicación  está en que se ha incrementado la participación de las mujeres en el mercado de trabajo y en que se ha atrasado la edad de jubilación.

Aun así, hay una lectura en este indicador que afecta muy negativamente a las mujeres con baja formación: Mientras que la tasa de ocupación para el conjunto de la población con un bajo nivel formativo se sitúa en un 63%, la tasa de ocupación para este tipo de población femenina sólo está en un 43%. Las mujeres con baja formación están mayoritariamente fuera del mercado de trabajo reconocido.

Al analizar la participación en el mercado de trabajo hay también otros aspectos que merecen una atención crítica en España. Uno de ellos es el notable incremento de la parcialidad en la contratación, que actualmente afecta a un 15% de las persones trabajadoras. Si nos fijamos en las mujeres de nuevo vemos como en este caso afecta a un 25%; una de cada cuatro mujeres trabajadoras reconocidas no tiene una jornada completa.

La reducción en los datos de desocupación es sustancial, pasando de una tasa de paro del 24,8% del 2012 al 19,6% en 2016 (casi 5 puntos menos). Aunque hay que recordar que el año 2007 la tasa de paro en España era del 8,2% (a más de 10 puntos), y que en aquél momento el paro era la primera preocupación social. Aun así la mitad de las personas en paro son de larga duración, y ahí encontramos otra de las cuestiones críticas que ya se anuncian los últimos años: la polarización del empleo. Cada vez hay un sector más significativo de la población que tiene más dificultades para encontrar un empleo.

Atendiendo a esta realidad es importante que las políticas de empleo tengan muy en cuenta los colectivos que deben ser prioritarios, que se estudien bien sus necesidades y que se diseñen los programas y las políticas de contratación y ayudas para que se favorezca su participación y su resultado exitoso.

Todo apunta a que los servicios de empleo deberán tener cada vez más una concepción global de servicio a la persona. La clásica orientación profesional deberá formar parte o complementarse con un acompañamiento integral a la persona, de forma que se puedan trabajar aspectos de salud, de competencias transversales, de vivienda, habilidades sociales, relaciones de pareja, apoyo emocional, crianza de niños, etcétera. En el mismo sentido las ayudas de empleo deberán formar parte de un abanico integrado de ayudas disponibles en el ámbito escolar, de vivienda, o de alimentación, entre otras. Sólo con la creación de un expediente único, la integración de servicios y la confección de programas y servicios de empleo el máximo de adaptados a cada persona será posible motivar y activar laboralmente a determinados colectivos.

Los hijos van a vivir peor que sus padres

El colectivo que está especialmente perjudicado siguen siendo los jóvenes, que tienen una tasa de paro del 45%.

La tasa de ocupación de los jóvenes es otro de los indicadores que merece una atenta observación. Desde el año 2006 (que estaba en un 39,6%) ha ido descendido progresivamente hasta un 16,7% en el 2014. Desde entonces y hasta el 2016 la tasa de ocupación de los jóvenes sólo ha ascendido hasta un 18,4%. O sea, mientras para la población en general la tasa de ocupación se recupera 6 puntos estos últimos años, para los jóvenes sólo lo ha hecho en 2 puntos.

Los jóvenes afrontan además otro análisis pesimista. Mientras la población mayor de 65 años tiene unos niveles de pobreza de 13% (se ha reducido un 16% durante los últimos 10 años) los jóvenes tienen unos niveles de pobreza de 23% (que ha aumentado un 6,5% en los  últimos 10 años). De hecho, el índice de pobreza en la infancia —menores de 17 años— es del 30%.

Llegados a este punto aparece en el informe la conclusión —ya conocida— de que por primera vez en muchos años de historia los hijos van a vivir peor que sus padres.

Y esta realidad no se corresponde con los gastos sociales que deberían ir aparejados, ya que mientras que a nivel europeo se constata un incremento en pensiones y salud (sin entrar a valorar su suficiencia), el gasto público para apoyar la desocupación así como las ayudas familiares se han reducido.

Los jóvenes están en una espiral de precariedad laboral que les impide afrontar su futuro con autonomía. El sistema laboral es insuficiente para garantizarles un escenario de protección social. Y, sin embargo, una de las actuaciones que se mencionan como más positivas a nivel social es fomentar la emancipación, ya que favorece el incremento de gasto, aumenta la fertilidad y aliviaría el sistema de pensiones.

Finalmente los jóvenes afrontan otra cuestión importante que es la sobreformación o, mejor llamada, la subocupación. En este sentido se constata que durante muchos años los jóvenes ocupan puestos de trabajo inferiores para los que se han preparado a nivel formativo.

El relato de la situación de los jóvenes es lamentable y,  sin embargo, una de las salidas más claras al escenario de colapso de las pensiones es que este número ingente de jóvenes inactivos se incorpore al mercado de trabajo aportando competitividad. Por lo tanto, debería ser crucial un plan de medidas interdepartamentales de apoyo a la juventud que vaya más allá de los programas de garantía juvenil restringidos a su ocupabilidad. Deberían incluirse medidas de fomento de la vivienda en nuevos formatos, de apoyo a la movilidad, a la creación cultural o al asociacionismo. Y todo, partiendo del derecho a la emancipación.

Hay que empezar a visualizar que la gran cantidad de jóvenes inactivos e inactivas son una de las mayores oportunidades que tiene nuestra sociedad para revitalizar la economía, cosa que probablemente no ocurre en Alemania, donde el paro juvenil apenas llega al 7% y pueden estar ante una grave amenaza de viabilidad de su mercado de trabajo.

El colapso en las pensiones

El elemento nuclear que analiza el informe es la solidaridad intergeneracional que se debe dar para mantener el sistema de pensiones. A nivel europeo se ve como la población activa se reduce un 0,3% anualmente y, sin embargo, incrementa un 1% la población mayor de 65 años. Cada vez más pensionistas y menos cotizantes. Y no solo eso, sino que la precarización del empleo (por incremento en los niveles de temporalidad, parcialidad y rotación laboral) contribuirán a que las cotizaciones sean inferiores. Esta situación anticipa que se deberán incrementar las retenciones a la seguridad social, lo que  provocará que se reduzca el valor neto de los salarios (‘takehome pay’) y que aumenten los costes de la contratación, o sea,  ‘pagar más para ganar menos’.

El informe apunta cuatro mecanismos para aliviar esta situación:

  • Mejorar la activación laboral para incrementar la tasa de ocupación. En este punto menciona la activación del conjunto de los miembros de la familia (‘second earners’); el incremento del salario mínimo como reclamo al empleo; y la integración y mejora de las políticas activas de ocupación.
  • Incrementar los años de cotización. Menciona que debería aumentar en relación con el aumento de esperanza de vida; que se deben dar las condiciones para asegurar que el trabajo es seguro y adecuado para estas edades; que se pueden implantar medidas para reducir las retenciones en estas franjas de edad de cara a incentivar el mantenimiento de su actividad; así como otras políticas activas dirigidas a este colectivo.
  • Favorecer la inmigración.
  • Incrementar la productividad.

En otro artículo de este blog se exponía que España tiene el mal vicio de asumir las recetas europeas que son socialmente más perjudiciales pero no acepta otras que son más necesarias y favorecen la equidad y la justicia social, entre las que podríamos destacar el incremento del salario mínimo o reducir la fiscalidad laboral en pro de incrementar la fiscalidad ambiental.

Ante las conclusiones de este informe europeo, y ante la lectura de los resultados de los indicadores laborales y sociales, se deberían tomar nuevas decisiones. Sugiero cuatro:

  • Determinar una batería de medidas de fiscalidad ambiental para financiar un plan de inversiones de economía verde focalizado a un sector estratégico generador de empleo. Podría ser la agricultura ecológica de proximidad, la eficiencia energética en edificios, la movilidad sostenible, la gestión forestal…
  • Integrar la orientación profesional para el empleo en un servicio más amplio de servicios personalizados de apoyo integral a las personas, creando un expediente único y contando con una cartera de servicios y recursos multidimensionales.
  • Integrar los recursos económicos dirigidos al empleo juvenil en el marco de un plan de intervención integral para jóvenes que pretenda y garantice su emancipación.
  • Incrementar los salarios mínimos

Bases documentales para construir un plan de eficiencia energética en edificios generador de nuevos empleos

En Greenjobs.cat se ha dedicado un artículo a la imperiosa necesidad-oportunidad de ofrecer un nuevo panorama de actividad económica al sector relacionado  con la construcción, centrado en la eficiencia energética en edificios —como ya están llevando a cabo diversos países—. También se ha redactado un artículo pretendiendo cuantificar el impacto neto en creación de puestos de empleo que una iniciativa de estas características podría suponer, y que arroja cifras más que significativas. En el presente artículo se pretenden citar algunas  bases documentales y referencias para facilitar esta deseable política pública de activación económica, racionalidad ambiental y creación de empleo.

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Recetas europeas para crear empleo y desarrollo social en 2012: Un consentido cumplimiento a medias, que impide la recuperación y acentúa los atrasos sociales.

Una atención parcial a las medidas de la estrategia Europea 2020 convierte flexibilidad del mercado de trabajo en precariedad laboral.

La estrategia Europa 2020 tiene como telón de fondo tres prioridades que suenan muy bien: propiciar un crecimiento basado en la educación y la innovación; sostenible, basado en una economía baja en carbono; e inclusivo, que cree empleo y reduzca la pobreza.

Para llevar a cabo estas prioridades, y cumplir los objetivos  concretos que contempla la propia Estrategia 2020, la Comisión hace determinadas recomendaciones a cada país. En el caso de España, una lectura simple de estas recomendaciones parece diluir los objetivos originales de estas prioridades y se centra en medidas que incluso parecen contradictorias con los objetivos mencionados: consolidación fiscal —contrayendo la economía—, reduciendo gasto público a todos los niveles —con las recientes nefatas consecuencias sobre el empleo público y la pérdida de servicios sociales básicos—,  incrementar la edad de jubilación —impidiendo el acceso a nuevos entrantes— , incrementar el IVA —afectando fiscalmente al consumo de todas las economías familiares—, o recuperar al sector financiero a toda costa —sin tener en cuenta los lucrosos beneficios y derroches que se habían hecho los años anteriores en este sector—, por ejemplo. Unas medidas que tenemos muy presentes porqué son de rabiosa actualidad y se están llevando a cabo con intensidad.

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Nou curs universitari de la UNED sobre ‘Green jobs: noves oportunitats d’ocupació’.

Fa algunes setmanes que el blog de Greenjobs.cat ha patit una aturada en l’elaboració de continguts. No ha estat un temps perdut.

A banda de mantenir el Twitter ‘@greenjobs_cat’ ben actiu, per anar movent i generant informació d’interès en relació a la temàtica de l’Economia Verda i les seves derivades sobre l’ocupació, s’ha fet molta feina en el disseny i elaboració d’un nou curs universitari. ‘Green jobs Management: Oportunitat de noves ocupacions’.

Aquest curs és probablement un dels primers exemples  de formació universitària adreçada a profunditzar en la temàtica dels Green jobs, avalat amb una certificació per part de la UNED (Universidad Nacional a Distancia) i per la metodologia formativa i tecnològica del Institut d’Activació Empresarial (IAE).

La seva presentació, els contiguts del curs, l’objectiu competencial, les persones a les que s’adreça i l’equip docent els podeu trobar a la web de l’Institut d’Activació Empresarial: Green jobs Management: Oportunidad de nuevos empleos_ Curso UNED_ Formación Permanente_ Experto Profesional.

La inscripció i matrícula es poden gestionar a través de la web de la UNED. GREEN JOBS MANAGEMENT: OPORTUNIDAD DE NUEVOS EMPLEOS.

Aquest curs s’ha dissenyat amb l’objectiu de dotar de les habilitats, actituds i coneixements necessaris per desplegar les potencialitats ocupacionals de l’Economia Verda; tractarà des de les seves bases teòriques, la bibliografia internacional de referència, els conceptes clau, els organismes estratègics i fins a les millors pràctiques disponibles.

A més, està complementat per la participació de professors i professores experts en temàtiques ambientals concretes que poden proporcionar aplicacions pràctiques i innovació d’aquest futur ocupacional en sectors desitjablement emergents. Així hi haurà mòduls de mobilitat sostenible, eficiència energètica en edificis, agricultura ecològica i aprofitament energètic de biomassa forestal

Us animo molt a participar en aquest curs i compartir aquesta experiència novedosa, i a donar-la a conèixer a aquelles persones que cregueu els pot interessar.

El treball al camp català en el futur: Quines portes ens obre la ‘Green Economy’

(Text que va servir de base per una Conferència exposada amb aquest títol el passat dia 20/12/2012 a la Diputació de Lleida, en el marc d’unes jornades organitzades pel SOC sobre l’ocupació al camp català).

 Tot i que hi ha força literatura sobre agricultura i Economia Verda, així com interessants experiències, resulta molt difícil —sense haver fet abans un profund i exhaustiu anàlisi previ de la nostra realitat— definir quines poden ser les oportunitats, “les portes”, que la Green Economy —o l’Economia Verda— pot obrir en el mercat de treball de la Catalunya rural.

L’exercici que es proposa a continuació serà, doncs, presentar alguns dels elements que, des del punt de vista ocupacional, poden tenir un cert interès; i que actualment s’estan tenint en compte en les polítiques de transició a una Economia Verda en l’àmbit de l’agricultura. Es tracta de que aquests elements i reflexions puguin ser valorats per persones i professionals de l’àmbit de les polítiques agràries i, si certament tenen un encaix i una prospectiva de creació de llocs de treball en el nostre entorn, poder-los fomentar quan abans. De fet, les polítiques agràries són polítiques d’activació econòmica,  de desenvolupament territorial i social, i han d’incloure, sense dubte la visió i preocupació pels llocs de treball.

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Creating 30.000 green jobs in Catalonia: The NEW Tax.

Labour market situation in Catalonia is critical, there is an unemployment rate about 25%, more than 700.000 people are looking for a job, and there is hardly any hope for shifting this situation.

We should look for initiatives in order to turn around this tendency. Green economy and Environmental Tax Reform have responses, but well-aligned policies should be set out immediately in order to enable the potential benefits of the Green Transition. The No-Energy-Wasteful Tax could be one example.

When the present crisis came over, some economical measures and investment programmes were set out, but from the occupational point of view they were not in the right way. They did not underpin neither a sustainable nor a job-rich oriented growth. Then, due to the lack of credit and the market-demanded needs to stop public debt, these policies were forgotten and replaced by strong austerity measures; and this type of measures remain although have been recently harshly questioned by some international organisations such as ILO (Global Employment Trends 2012. Preventing a deeper jobs crisis, 2011) —especially because of its negative employment consequences.

Ignoring these alerts there are a lot of new cuts being under way: Less pubic investment, cuts in education, hard reductions on labour market policies, huge budget reductions in wealth and social services, and constant firings and reductions of salaries in the public sector, amongst others. To tell the truth, public policies not only are hindering economic growth but also they are the unemployment first enemy. The Fiscal consolidation and fight against public debt are the pretext to do this, but nothing is said about the employment consequences: All prospects anticipate high unemployment rates for the next years and there is no signal of green roots.

This critical panorama forces to look for radical solutions and new approaches, but not solutions for the financial enterprises or for fostering the market confidence either: Solutions for urgently creating employment.

Green economy is definitely a big opportunity to walk on to a new path: Creating new competitive advantages, increasing local values, educating consumers demand, fostering the labour intensity of work, avoiding off shoring phenomena, recovering the productive economy, reducing the oil dependence, improving export opportunities…; quite right outcomes with clear employment benefits.

But these potential benefits have nothing to do if the policies that make them possible are not put in place. Amongst all the available tools to do this, the Environmental Tax Reform and environmental taxes can play a crucial role. In other words: If policy makers —even in the current social situation— have been able to considerably increase the cost of the wealth services taxes, court fees, as well as public transport taxes… —amongst others—, they should be able to consider not only new environmental taxes but also an environmental reform of the existing ones, with no social negative impact but rather with interesting outcomes for a job-rich recovery.

Here it is an example of a potential tax with huge social, economic and environmental benefits: The No-Electricity-Wasteful Tax (NEW).

The goal of the NEW tax is avoiding wasteful attitudes related to electrical consumption dedicating all its revenues on managing the implementation of this tax system.

The NEW tax is a progressive tax that wants to guarantee a fair cost for essential consumption of electricity but charging any wasteful uses.

  • NEW tax is aligned with the environmental policy that have showed better results into creating green jobs: the energy efficiency programmes;
  • It affects one field that is still clearly an oligopolistic  sector with a lot of possibilities to improve its efficiency, transparency and distributive justice, as the electric sector in Spain;
  • It implies the most common professional profile amongst the unemployed population: people who used to work for the building sector.

Identifying the essential consumption

The first thing to understand the idea of this tax is to identify what is essential electricity consumption.

Nowadays, in Catalonia —as in Spain— for most households (with less than 10KW of contracted power) the cost of each kWh is fixed. That means that cost of the KWh is not depending neither on how the house is (isolation level, lighting conditions, dimension, variety of energies available, etc.), nor how many people live or which activities they do.

Besides, this electricity is significantly subsidised by the State, which means that de difference between the cost that consumers pay and the real cost that the State pays to the electric market is paid by the taxpayer through the State public budget.

It is clear that at present electricity is an essential good, necessary for quite non-renounceable activities and services, and it should be available for all the population at affordable costs. But it is not fair that the cost of one kWh that a family of four use to do the washing twice a week in a flat is the same as one kWh for lighting a swimming pool and the garden of a well-standing couple in a big house.

The NEW tax will put a fair cost for the essential consumption, but the cost of the electricity would increase progressively as the consumption moved away from the essential uses. Here it should be pointed out that the essential consumption definitions will be also a tool in order to fight against the energy poverty.

Regardless their economic level, the point is that with a NEW tax system implemented, the redundant kWh of the couple should be more expensive than a kWh that could be considered essential.

Carrying on with the example, if a progressive tax system was implemented, the couple wpuld have three choices:

  • They could reduce consumption. If this happened in many cases it would mean that on the one hand the publicly financed part of the electricity would be saved —although it would be also interesting to progressively reduce this mechanism of subsidies—;and on the other hand that as the lower consumption is the lower price of electricity would be —because the market prices of electricity depend on the level of demand—. It implies environmental benefits and economic gains.
  • They could maintain the consumption but without paying too much. It would imply that efficient measures should be implemented at home: Solar-lightings, efficient devices detecting movement, or installing LED lightings, for example. It would mean environmental benefits, economic gains, and employment.
  • They would like to maintain their consumption anyway. It would mean important incomes for the system and important revenues to create employment associate to this system (energy auditors, retrofitting programs, etc…). It would mean economic gains and employment.

As building diagnostics of energy conditions are quite developed, the point would be to establish a standard method to progressively audit and certify the household park in order to determine —on an individual basis— what would be considered as essential consumption. Once this essential consumption is well-defined, progressive tax rates could be established.

Of course this first step needs some initial investment, but —with a duly designed legal support— a implementation system by stages could be engaged (by municipalities or districts , for example); and the revenues of the first phases could finance the system development.

 

The legal basis

Regulation of the Electric sector is a State competence, and the Electric Sector Law (Law 54/1997, November 27th) states in Article 18 that the Last Resource Fee (LRF)— the fee that would be affected by the NEW tax—should be unique for all the State. But there is also an option (art. 18.5 paragraph) that allows some possibilities to put territorial additional costs to the LRF. Thus, a regional regulation could be developed.

A social-friendly tax with immediate employment benefits

If the NEW tax is well-explained it could be considered a social-friendly tax; because it is fairer, it implies environmental benefits, it has economic gains, and it creates immediate employment: direct, indirect and induced employment.

30.000 jobs is an estimation of the potential net new jobs that would be created in Catalonia as consequence of a massive retrofitting plan with the aim of improving energy efficiency. This figure comes from some previous analysis done at greenjobs.cat with reference to this issue.

A deeper analysis of this NEW tax would show other interesting benefits, for example it reduces the rebound-effect associated to energy efficiency programs and it gives a price signal to the consumers in order not to waste electricity.

As all the employment outcomes should be taken in advantage, the NEW tax system should be implemented in a wider program that guarantees this goal. For instance, providing the right skills to the potential participants (auditors, communicators, retrofitters, installers…) and defining measures to assure that the new jobs are decent and sustainable. There are several experiences mentioned at greenjobs.cat that could be taken into account.

This NEW tax has been exposed in order to be applied for households but it could be also designed for business, services and industrial sectors. Probably an option non-related with an essential consumption definition but to an auditing system implementation (with reference to best practices or benchmarking, for example).

Transition to the Green Economy is a clear opportunity to create employment, but the situation of the labour market is so critical that new and urgent policies should be set out as soon as possible, there is no time to waste. Although this NEW tax needs further development it seems to have several potentialities that deserve a deeper study.

No fem pagar tant al treball; que pagui tambe “el que no ens interessa”.

    La reforma fiscal constitueix una de les peces clau per a confeccionar una transició econòmica a un model sostenible i creador de llocs de treball de qualitat.

    La política fiscal té importants conseqüències sobre l’àmbit laboral, i que cal que siguin considerades al nostre país de forma urgent. Per una banda la reducció de recaptació està minvant la capacitat de proveir de serveis públics d’ocupació de qualitat; i això està portant a la precarietat en les polítiques actives i en la formació al llarg de la vida. Per altra banda bona part del finançament de serveis públics de protecció social l’hem fet recuare en les rendes del treball i això constitueix un perjudici competitiu per la contractació.  Mentrestant, hi ha un munt d’opcions fiscals que -amb les necessàries dosi d’innovació-, lluny de posar en perill la nostra competitivitat i els sistemes de protecció social, ens aproparan a una estratègia de futur i sostenible.

    La reforma fiscal ambiental ha de constituir, de forma urgent, una pedra angular de canvi. Continue reading

Competències i qualificacions verdes: Una necessitat per poder fer realitat les noves ocupacions sostenibles

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150.000 nous llocs de treball si apostem fort per l’eficiència energètica; no perdem el temps.

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