Una versió europea del que passa a Espanya

Un informe recent  de la Direcció General d’Ocupació i Assumptes Socials de la Comissió Europea (Ocupació i Desenvolupament Social a Europa 2011), entre d’altres informacions i anàlisi, inclou uns comentaris sobre com es veu la situació laboral i social a Espanya. La seva perspectiva de comparativa amb d’altres realitats europees i l’ús d’indicadors com la intensitat laboral de les famílies o les taxes de pobresa entre la població que està treballant, proporcionen elements molt interessants de reflexió. Sobretot per constatar que les mesures que s’estan prenent sembla que van radicalment en contra del que fora desitjable per afavorir la creació d’ocupació i millorar les perspectives socials. Intento traduir el text de la pàgina 176 d’aquest Informe:

“Los trabajadores temporales en España tienen una tasa de pobreza en el trabajo que es más del doble que la de los trabajadores permanentes. Esto es importante dado que el empleo temporal representa el 25% del empleo total, el segundo más grande en la UE después de Polonia.

Una característica importante del mercado de trabajo español es su dualidad ya que se da protección normativa del empleo a dos niveles: el mercado laboral para los trabajadores con contratos permanentes está muy regulado, mientras que para los trabajadores contratos temporales o de otro tipo es muy flexible.

Por otra parte, los contratos temporales son, en la mayoría de los casos, involuntarios y suponen una penalización salarial bastante grande.

También hay una fuerte segmentación entre los trabajadores permanentes y temporales, con una tasa de transición de la temporalidad al empleo permanente algo por debajo de la media de la UE (33% versus 34,6%). Los que trabajan con contratos temporales han sufrido lo peor de la crisis.

España tiene una tasa de pobreza en el trabajo del 11,4%, que ha aumentado constantemente desde 2005 (del 10,4% hasta 11,4%). Esta es la tercera más alta en la UE, después de Grecia y Rumania. Igualmente, las tasas de pobreza en el trabajo están por encima de las respectivas medias de la UE, independientemente del tipo de hogar y el tiempo de trabajo, pero alrededor de la media de la UE con respecto a los trabajadores permanentes y temporales. España tiene la quinta tasa más baja de empleo en la UE, con 62,5% para las personas de 20-64 años en 2010.

Además, España también está experimentando un aumento de la desigualdad en los ingresos. El salario mínimo legal es el segundo más bajo en la UE-15 y el tercero más bajo de la UE-27 en comparación con los ingresos medios. Además, el salario mínimo realmente sólo beneficia a los trabajadores permanentes debido a la dualidad comentada del mercado laboral , lo que explica sus elevados niveles de tasa de probreza en el trabajo.

Un complejo sistema de negociación define la adaptación de los salarios a las condiciones económicas y del mercado laboral.

La tasa de pobreza de las personas que viven en hogares con hijos dependientes es significativamente mayor que en los hogares sin niños, con una gran diferencia en todos los niveles excepto en los que tienen una intensidad del trabajo más alta (del 80-100%). Un factor que explica esta diferencia son las peculiaridades del sistema de Seguridad Social española: Los gastos  sociales para combatir la pobreza en el trabajo suponen  una parte muy pequeña de su presupuesto, y hay un apoyo muy limitado a los hogares  en función del tipo de familia y su composición. En respuesta a la crisis, el gobierno español ha  acelerado y ampliado sus esfuerzos de consolidación fiscal con el fin de detener el rápido aumento del déficit. En este sentido, como parte de sus medidas  prevé la retirada de 400 € de crédito del IRPF y la eliminación gradual de las deducciones fiscales por hijos , lo cual tendrá un efecto desproporcionado en las personas de bajos ingresos. Así, el trabajo a jornada completa  sigue siendo la mejor protección contra la pobreza cuando se tienen hijos a  cargo.

[…]  Alrededor del 30% de los adultos viven en hogares con una intensidad de trabajo media
(del 40-50%), uno de los porcentajes más elevados de la UE. En  estas intensidades de trabajo, la brecha entre las tasas de pobreza de los que viven en hogares con o sin niños está alrededor de los 15 puntos, es decir, una brecha mucho mayor que hogares  con intesidades laborales superiores.

En los hogares  con intensidades medias de trabajo, la proporción de hogares con niños es el doble que la  de los hogares sin niños, lo que  refleja la escasa participación de las mujeres que tienen  hijos a su cargo; como resultado de la prevalencia de su papel como sostén de la familia tradicional , así como la falta de  provisión  de servicios de guardería, de organización flexible del trabajo,  y la falta  de incentivos para fomentar el empleo y conseguir unos  segundos ingresos, incluidos los  apoyos financieros para llevar a cabo servicios de apoyo a la familia que faciliten la incorporación al trabajo.”

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